viernes, 12 de noviembre de 2010

PALABRAS DEL ALMA N.44: "MATIAS AMADO HIJO MÍO"

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Primero que nada sabéis que siempre mis escritos son universales, sacando de mis textos todo lo que sea personal, pues yo dirijo mis palabras al Mundo a esos casi más de 2.100 seguidores que me acompañan desde aquel mes de Julio en el año 2007, cuando una noche de dolor en mi hogar me dije que quizás todos esos pensamientos que venían a mi justamente en momentos de tristezas eran parte de muchas almas en el Mundo entero, muchos seres las pensaban, pero no la dejaban a la eternidad plasmadas en el ciberespacio. Que si yo hablaba por aquéllos que callan estaría interpretando a miles de corazones dolidos que nunca levantan sus voces para gritar fuerte por ayuda o para decir lo que tanto esperan de la vida.

Y mi lápiz comenzó a escribir sin siquiera darme cuenta, sólo me propuse que no iba a hacer de este Blog algo comercial, como poner publicidad y luchar desesperadamente por atraer cuanto más seguidores posibles…escribiendo de todo y los temas que todos sabemos que producen atracción al lector…NO yo iba a veces a ausentarme por meses, pero solo escribiría cuando como dice el nombre de mi Blog…mi alma así me lo exigiese… si el Tema no tenía fuerza para “Todos” a mi me interesaban aquéllos “Pocos” que se les apretara el corazón al leer a un hombre sin valor, sin intereses comerciales, sin necesidad de publicidad…sólo un ser imperfecto que busca y buscará siempre la belleza humana…y esa trasparencia que tanto falta en estos tiempos. Un hombre como el mendigo que duerme en calles de ciudades del Mundo, como aquéllos que lloran en cárceles sus errores, como los solitarios que como pequeños cachorros buscan una mano…un abrazo…una caricias que los toque, como tantos que enfermos mueren lejos de sus seres queridos , también como aquéllos que viven felices y sus corazones estallan cada día de felicidad, que tienen todas sus ilusiones y esperanzas cumplidas, hombres y mujeres que nacieron con una “estrellita” que los ilumina durante todo su camino…
Bueno como soy demasiado humano también un día me iré muy lejos, caminaré por el sendero hacia una nueva vida, y deberé dejar mis raíces humanas en esta Tierra junto a mis seres amados. Durante estos casi tres años muchas veces escribí para esos seres, pero ahora que se acerca el final no puedo dejar de plasmar un legado y una despedida a mis Hijos, ya que un día sin darse cuenta encontrarán escrito en alguna libreta vieja esta dirección de Internet y se dirán “…va, mi Padre escribía aquí cuando estaba junto a mi, veré que decía, como veía la vida, quizás me dejó algo dirigido a mi en especial…”, por ello quiero esta noche interpretar a muchos padres que pensaron en alguna ocasión dejar una carta a sus hijos que trascendiera a su propia partida hacia la eternidad.


Esta noche mi entrada se llama “Amado Hijo Mío” y está dirigido a mi hijo Matías mi primogénito ya que a pesar de nacer junto a su hermana, fue él quien salió a la luz antes y como siempre preparando el camino para su pequeña melliza.


“Amado Hijo Mío”

Hace más o menos dieciséis años atrás un día en una sala de cirugía en una Clínica de mi ciudad Santiago de Chile, yo estaba parado o más bien paralizado junto a tu madre, quién apretaba mi mano fuertemente a cada grito que expresaba de dolor…yo trataba de mirar sus ojos húmedos porque no me daba la valentía de mirar hacia sus pies donde se encontraba el médico esperando tu llegada, no…no iba a mirar tu sabes que siempre he tenido miedo a la sangre. Estaba así cuando un grito muy delgado y fino vino a mis oídos, se fue haciendo intenso hasta obligarme a mirar…y vi un ser pequeño del porte de la mano del doctor cubierto por un liquido blanquesino…eras tú, el médico dijo ” …saquen a este gritón de aquí para ver a su hermana…”, no te miento ibas en brazos de la enfermera por los pasillos y yo seguía escuchando a lo lejos tus chillidos….jejeje…habías llegado a llenar mi vida de felicidad, a partir de ese momento este hombre nunca fue el mismo, muchas veces me he sentido entregado y derrotado, tu lo sabes muy bien, mis derrotas son más gigantes que mis victorias, hubo tiempos oscuros muy oscuros donde tu existencia aunque lejana me daba la fuerzas para no irme antes de tiempo de aquí, nunca jamás sabrás cuantas veces en mi vida de soledad dejé grabados mensajes de despedida en celulares que nunca llegaron a tus oídos, mensajes teñidos de dolor y embriagues, de penas y ganas de que tu aparecieras pequeñito en mi puerta y me dijeras “papá no lo hagas yo te espero allá en casa de mamá”…bueno a pesar de todo aún estoy aquí escribiéndote, viejo, cansado y un poco entregado, pero mis fuerzas serán tuyas siempre, yo estoy aquí para ti hijo mío, sólo la muerte nos separará un poco, por un tiempo hasta que volvamos a abrazarnos.

Hoy entré en tu cuarto de noche, dormías atravesado en tu cama como siempre, pero miraba tus piernas musculosas, gruesas de adolescente y me decía como no me di cuenta que pasó tan rápido el tiempo. Estaba leyendo mi libro de cabecera y sentí una ola de remordimiento que me ahogaba…culpable vine a tu cama…Te había regañado por una tontera como son todas nuestras peleas…y tú solo me miraste como desafiándome sin decir palabra y caminaste a tu cuarto…por Dios me decía en mi interior, si es Mi Hijo ese ser que me permite vivir, como pude hacer eso…pero es tan difícil ser Padre, entre las caricias y las reglas, entre jugarretas y la entrega de valores necesarios, entre tu libertad y mi necesidad de ordenar tu camino para que no conozcas las derrotas en el futuro.

Tengo la costumbre de encontrar defectos, de decir por horas las cosas que son verdaderas que no sé cuando empecé a hacer de nuestras discusiones una carga para ti, quizás espero demasiado de ti hijo sin darme cuenta que mi corazón me dice que no importa quien seas ni que batallas ganes en tu vida…siempre serás mi hijo amado. Perdóname tantas caídas y tantos defectos, a veces por tratar de ser tu amigo termino por olvidar como ser padre, que a veces debemos imponer aunque el dolor de sus condenas como hijos duren días y semanas enteras.

Matías es tu nombre, que significa “guerrero” siempre me hablabas que te hubiese gustado haber sido un Espartano por su furia guerrera y sus convicciones que sólo tenían como límite los cielos de sus Dioses…te acuerdas?, bueno tu padre probablemente ha ganado más batallas y guerras que tú, pero aún así ya camina de regreso y por ello tu furia adolescente ese intenso poder que tienen los jóvenes, se enfrenta con mi orgullo de antiguo guerrero que cree que puede llevar el mando sin darse cuenta que sus tropas hace mucho ya murieron o se fueron, y que tú tienes a tus ejércitos dispuestos a la lucha. Quizás por ello a veces levanto la voz como esperando que ante tu soberbia mi poder de padre te produzca respeto y culpabilidad…pero ya no es posible tú me miras, ves el viejo que soy y con suerte reprimes una sonrisa.

Querido hijo, he perdido demasiado tiempo lamentándome por mis errores y hoy tragándome ese orgullo maldito que me impedía acercarme a ti cuando discutíamos, hoy en el umbral de mi ventana, siendo que mi tiempo es cada vez más breve, no quiero irme sin antes pedirte perdón por no haber sido el padre que tu esperabas, o al menos no totalmente, estoy arrepentido de descubrir tan tarde esa maravillosa experiencia de ser tu padre.

Ahora comprendo a la perfección a muchas personas que me conocieron, yo era, más bien siempre fui un ser rebelde en mi juventud, nunca me preocupé por nada ni por nadie, siempre pensé que debía vivir la vida sin pensar en el mañana, pero han pasado los años, mi corazón y orgullo se han desmoronado, no tengo fuerzas como antes, quiero que sepas que te amo demasiado, que nunca tuve entereza para asumir ciertas obligaciones de educación y de padre, perdóname por no haber estado capacitado para ayudarte en muchas ocasiones y para protegerte en otras, mis ausencias y mi ceguera para culparte por características tuyas que fueron grabadas en tu alma por los errores míos y de tu madre, por los eternos sermones de siempre yo pensaba que sabía educar a un hijo, pero todo de alguna forma siempre me salía mal, le daba más importancia al trabajo llegando muy tarde en las noches.

Me faltaron tantas cosas, pero sabes nunca dejé de decirte que te amaba con el alma, gracias a eso hoy no tengo dudas que a pesar de mis tropiezos tú sabías cuanto te amaba.

“Cometer errores es natural, pero irse sin haberlos comprendido empobrece el sentido de una vida”

Te dejo lo único que puedo, es que después de todo aprendí de mis fallas muchas cosas como:


Que si te dí la vida, no fue para vivirla por ti.

Que puedo dirigirte y enseñarte, pero como no estaré siempre debo enseñarte a vivir tu propia vida.

Que puedo darte libertad, pero no responsabilizarme por lo que haces con ella.

Que puedo inculcarte la fe, pero no puedo obligarte a creer.

Que puedo darte amor y enseñarte a descubrirlo donde se encuentra, pero no obligarte a aceptarlo.

Que puedo aconsejarte acerca de las buenas amistades, pero no escogerlas por ti.

Puedo hablarte de las drogas, sus efectos y el alcohol, pero no puedo evitar que las uses si así lo quieres.

Puedo exhortarte acerca de la necesidad de tener metas, pero no puedo alcanzarlas por ti, ni ganar batallas si tú no quieres luchar.

Te di la vida, pero tu vida te pertenece y harás con ella lo que quieras.

Yo sólo puedo y quise amarte toda la vida, si ya no estoy junto a ti…allá muy lejos te sigo amando hijo mío como ese primer día.

Hoy ya estas muy grande, sin darme cuenta hasta eres más alto que yo, pero sabes cuando miran mis ojos tu silueta siguen viendo a pequeño Matías que corría a mi alrededor en tus años de niñez.

A medida que pasen los años yo iré perdiendo fuerzas y enfermando como cualquier anciano, pero dicen que lo único que no envejece es el corazón…bueno él me permitirá seguir amándote por siempre.

Para terminar te haré una promesa y un pedido: la promesa es que mientras viva y mis fuerzas me lo permitan te cuidaré y no permitiré que seas infeliz, lucharé para que no sufras y velaré tus sueños, aunque sea lo último que haga.

El pedido es que el día que yo falte tu lo hagas con tu hermana menor no importa donde esté, ella es nuestra mujer pequeña y por nuestras vidas tuvimos que vivir solitos los tres gran parte de nuestras vidas…bueno ella es nuestro mayor cuidado, prométeme nunca la dejarás de cuidar.





Tu Padre José que te ama…hoy, mañana y siempre.